RESEÑA: Fray Crisógono Sierra y Velasco, franciscano colombiano llegado
a la Provincia de Copiapó en los años veinte, fue un personaje de enorme
carisma y devoción en la zona, siendo apodado el Padre Negro y
relacionado con supuestas virtudes santas que se le atribuyeron en vida.
Después de morir en 1945 y ser sepultado en un nicho del Mausoleo del
Santo Niño Jesús de Praga, que él mismo había hecho construir con los
feligreses, su cripta se ha convertido en un lugar de peregrinación y de
alta devoción popular, colmado de placas de agradecimiento que repletan
su nicho y los adyacentes. Se ha instalado en su memoria un busto por
afuera del Cementerio de Caldera, enfrente del mausoleo, y año a año se
realizan romerías y procesiones con bailes religiosos recordando al
ilustre sacerdote franciscano cuya fama de milagroso ha continuado más
allá de su muerte.